Cigarrillos electrónicos (Cig-e): un riesgo que puedes prevenir y debes evitar

…Al menos por ahora…

Ya han sido varios los pacientes que me han consultado por el uso de cigarrillos electrónicos para reemplazar el cigarrillo convencional y dejar de fumar. Pues a propósito de las últimas noticias sobre víctimas mortales posiblemente secundarias al Cig-e, he decidido compartir esta explicación.
Primero, cabe decir que un cigarrillo electrónico es un dispositivo formado por una batería, una cámara de vaporización y un elemento calentador que activa una bobina electrónica para formar el vapor desde un cartucho de líquido que está compuesto por diferentes químicos, saborizantes y contenidos de nicotina. Diversos autores han estimado que existen más de siete mil líquidos diferentes y la gran mayoría no están regulados por las autoridades competentes (1), así, suele desconocerse la cantidad de cada componente que conforma el líquido y de las sustancias que son realmente inhaladas.

Las personas que usan cigarrillos electrónicos inhalan el aerosol hacia sus pulmones y aquellos que están alrededor también pueden inhalarlo de manera pasiva cuando es exhalado por el usuario, implicando riesgos para su salud. Pero, ¿por qué es riesgoso?:

Evidencia

Aunque una revisión publicada en Cochrane que involucró 13 estudios en el año 2014 y otra, 11 estudios más en el año 2016 y que contó con solo dos ensayos controlados aleatorizados (uno de los más altos niveles de evidencia) concluyó que los cigarrillos electrónicos pueden “ayudar a los fumadores a abandonar ese hábito, aumentando las probabilidades de dejar de fumar en el plazo de 6 a 12 meses” cuando los componentes del cigarrillo incluyen nicotina y sin encontrar efectos secundarios graves a Corto plazo, no hay conocimiento en la seguridad a Largo plazo (2). Cabe aclarar que las investigaciones existentes tienen algunas limitaciones como: muestras reducidas, amplios márgenes de error y un escaso número de ensayos (3).

Pues bien, dado que los estudios existentes no han podido generalizar los resultados, aquí viene la descripción de sus riesgos: la composición del vapor (o aerosol) depende de los componentes del líquido que se evaporan, las características eléctricas del dispositivo y la temperatura alcanzada.
En estudios realizados por Behar et al, Sleiman et al y Bustyn et al, se identificaron componentes tóxicos asociados a los saborizantes (4), pequeñas cantidades de metales pesados (5) y carcinógenos conocidos (6), como el óxido de propileno en el líquido, formaldehído y glicidol en los vapores (7), además de que muchos cigarrillos pueden usarse para administrar drogas recreativas como los aceites a base de THC (tetrahidrocannabinol), componente activo del cannabis (7).

Estas sustancias también pueden sufrir descomposición térmica mediante el calentamiento de los Cig-e para producir nuevos compuestos en aerosol que tendrían diversos perfiles toxicológicos. Entonces, solos o en combinación, estas sustancias podrían resultar en una variedad de enfermedades pulmonares (7), como ya han concluido algunos reportes de casos en los últimos meses.

Conclusión

Primero, se aclara que los cigarrillos electrónicos pueden contener “sustancias dañinas y potencialmente dañinas” (3), como la nicotina en dosis variables y desconocidas (adictiva y tóxica para los fetos, así como para el cerebro de personas jóvenes), partículas ultrafinas que pueden alcanzar la más pequeña estructura pulmonar (llamada alvéolo), sustancias químicas que causan cáncer y metales pesados como níquel y plomo (9).

En segundo lugar, no se conoce en detalle la composición y tampoco existen normas que garanticen la seguridad a quienes lo consumen y la calidad del producto para su venta y distribución.

Por ejemplo, en Colombia el INVIMA aún no vigila de manera sanitaria los productos, pero recomienda a los gobiernos reforzar el seguimiento y patrocinio al uso de los cigarrillos electrónicos (10), como el proyecto de Ley 167 de 2017.

Finalmente, la OMS afirma que los fumadores obtendrán el máximo beneficio si abandonan totalmente el consumo de tabaco y nicotina.

Recomendación

Los cig-e no deben ser usados por la población general, especialmente por jóvenes que con frecuencia hacen de ellos un uso recreativo, ni por embarazadas ni por adultos que nunca han fumado (3).

En Colombia, contamos con un protocolo de cesación de tabaco, en el que solemos apoyar nuestra práctica médica basados en evidencia científica. El principal tratamiento involucra la consejería al paciente y en ciertas ocasiones terapia farmacológica; a nivel personal, empleo terapias complementarias que apoyan este manejo, más no lo reemplazan, como la aromaterapia, las esencias florales y la auriculoterapia.

Por ello, la recomendación esencial si desean dejar de fumar, es acudir a un programa de cesación de tabaco o con un profesional de la salud experto... Y si no fuman, eviten el uso recreativo con estos dispositivos.


Sinónimos (3): “e-cigarrillos” o “e-cigarettes”, “e-cigs”, “narguiles electrónicos” o “e-hookahs”, “mods”, “plumas de vapor”, “vapeadores”, “sistemas de tanque” y “sistemas electrónicos de administración de nicotina – SEAN”, "vapear", "vapeo"


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1.           Zhu S H, Sun J Y, Bonnevie E, Cummins S E, Gamst A, Yin L et al. Four hundred and sixty brands of e-cigarettes and counting: implications for product regulation. Tobacco Control 2014; 23 (Suppl 3): iii3-9
  2.         Hartmann-Boyce J, McRobbie H, Bullen C, Begh R, Stead L, Hajek P. Cigarrillos electrónicos para el abandono del hábito de fumar. Cochrane Database of Systematic Reviews 2016 Issue 9. Art. No.: CD010216. DOI: 10.1002/14651858.CD010216.
  3.        Smoking and Tobacco [Internet]. Acerca de los cigarrillos electrónicos. CDC Centers for Disease Control and Prevention; 2018 [citado 2019 sep 09]. Disponible en https://www.cdc.gov/tobacco/basic_information/e-cigarettes/spanish/acerca-de-los-cigarrillos-electronicos.html
  4.         Behar R Z, Davis B, Wang Y, Bahl V, Lin S, Talbot P. Identification of toxicants in cinnamonflavored electronic cigarette refill fluids. Toxicol In Vitro 2014; 28: 198-208
  5.        Sleiman M, Logue J M, Montesinos N, Russell M L, Litter M I, Gundel L A et al. Emissions from Electronic Cigarettes: Key Parameters Affecting the Release of Harmful Chemicals. Environ Sci Technol 2016; 50: 9644-51.
  6.        Burstyn I. Peering through the mist: systematic review of what the chemistry of contaminants in electronic cigarettes tells us about health risks. BMC Public Health 2014;14:18-18.
  7.         Varlet V, Farsalinos K, Augsburger M, Thomas A, Etter J F. Toxicity assessment of refill liquids for electronic cigarettes. Int J Environ Res Public Health 2015; 12: 4796-815
  8.         Layden JE, Ghinai I, Pray I, Kimball A, Layer M, Tenforde M et al. Pulmonary Illness Related to E-Cigarette Use in Illinois and Wisconsin — Preliminary Report. N Engl J Med. 2019 Sep 6. doi: 10.1056/NEJMoa1911614.
  9.         Alvear G, Santibáñez L, Ramírez V, Sepúlveda R. Cigarrillos eléctrónicos. ¿Podemos recomendar su uso?. Rev Chil Enferm Respir 2017; 33: 118-130.
  10.        Dirección de Dispositivos Médicos y Otras Tecnologías. Reglamentación Cigarrillos Electrónicos: Consideraciones Generales basadas en la Evidencia. Bogotá; Instituto Nacional de Vigilancia de Alimentos y Medicamentos: octubre 10 de 2016. Disponible en: https://paginaweb.invima.gov.co/images/pdf/anuncios/REVISION-CIGARRILLO-ELECTRONICO_EHOC_10_10_2016_REVI.pdf

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